Nataly Rain: “Había un lugar de trabajo que podía ser para mí”

"Había un lugar de trabajo que podía ser para mí"
Con sólo 31 años, Nataly Rain fue alcanzada por un impacto balístico en la vía pública, provocándole un trauma medular que la ponía en riesgo de paraplejia. Con rehabilitación e inclusión laboral, hoy disfruta de ser madre, una familia y un trabajo.
Nataly Rain Fica tiene 36 años. Vive con su pareja y dos niños, sin embargo, hace cinco años su vida cambió. Un día jueves a las 20.30 salió a comprar completos para tomar once sin imaginar que a sólo unos metros vería a un grupo de personas con el rostro encubierto. Al pasar, notó inmediatamente la amenaza, que podría ser un posible asalto a algún lugar, por lo que decidió seguir rápidamente su camino. A los segundos oyó disparos. Nataly quiso correr a resguardarse, pero no pudo, ya que una bala la había alcanzado, alojándose en su zona lumbar. En medio de un ajuste de cuentas en el que nada tenía que ver, Nataly fue herida. Su diagnóstico inicial hablaba de paraplejia, pues el impactó balístico provocó un trauma medular en sus vértebras L1 y L2. Sin embargo, con rehabilitación logró llegar a caminar con muletas.
"Anterior a mi discapacidad era mamá soltera. Trabajé en varias cosas, en tiendas La Polar fui ejecutiva de cobranza, estuve haciendo aseo y después de eso llevaba poquito pololeando con mi pareja cuando tuve mi accidente. Ahí tuvimos que irnos a vivir juntos, porque ya no podía vivir en un tercer piso, y me fui a Paine".
Esta tragedia la afectó fuertemente. El sistema público en el que se atendía no daba mayores respuestas y el dinero para continuar con su rehabilitación y el sustento del hogar comenzó a escasear. Inspirada en las historias de personas con discapacidad que han sido visibilizadas, Nataly decidió ser resiliente y se contactó con la Oficina Municipal de Intermediación Laboral (OMIL) de la comuna de Buin.
"Me explicaron que llenarían una ficha para ayudarme a conseguir trabajo, entonces yo dejé mi currículum ahí y paso mucho tiempo, varios meses, seis a siete meses, y un día me llamaron por teléfono de la Fundación Arando Esperanza diciendo que había un lugar de trabajo que podía ser para mí".
Nataly fue contactada con la empresa Unifrutti, donde le permitieron ir a observar los puestos de trabajos disponibles para que pudiera elegir uno en donde se sintiera más cómoda. Al principio comenzó trabajando en la cinta, sin embargo, luego fue colocada en el puesto de ayudante de Recursos Humanos, donde se desenvolvió durante toda la temporada. Durante toda su estancia laboral tuvo mucho apoyo.
"Desde donde yo vivía hasta el lugar de trabajo eran 30 o 40 minutos de traslado, pero la empresa tenía locomoción que me iba a buscar a la casa. Era un acercamiento, pero a mí me iban a dejar directo".
Si bien fue llamada para la temporada siguiente, hoy Nataly -con mejores oportunidades laborales- vive en Antofagasta con su familia. Su vida ha cambiado, sin embargo, con el apoyo coordinado entre la municipalidad y Fundación Arando Esperanza, hoy sabe que su situación de discapacidad no debe ser impedimento para lograr ser una trabajadora independiente y capaz de entregar a su familia un buen pasar.
CONTENIDO EXCLUSIVO DE FUNDACIÓN ARANDO ESPERANZA
