Vacunas y Adultos Mayores

A medida que envejece, el médico puede recomendarle más vacunas, también conocidas como vacunas o inmunizaciones, para ayudar a prevenir ciertas enfermedades.
Hable con su médico sobre cuál de las siguientes vacunas necesita. Asegúrese de protegerse tanto como sea posible manteniendo sus vacunas al día.
VACUNAS CONTRA EL COVID-19
El coronavirus (COVID-19) es una enfermedad respiratoria que causa síntomas como fiebre, tos y dificultad para respirar. Puede conducir a una enfermedad grave y a la muerte. Los estudios muestran que las vacunas contra el COVID-19 son efectivas para evitar que las personas contraigan el COVID-19. Recibir una vacuna contra el COVID-19 también ayudará a evitar que se enferme gravemente, incluso si contrae COVID-19. Todavía se esta aprendiendo cuán efectivas son las vacunas contra el COVID-19 contra las nuevas variantes del virus.

VACUNAS CONTRA LA INFLUENZA PARA ADULTOS MAYORES
La influenza, es un virus que puede causar fiebre, escalofríos, dolor de garganta, romadizo, dolor de cabeza y dolores musculares. La gripe es muy grave cuando entra en los pulmones. Los adultos mayores tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves por la influenza, tal como una neumonía.
La gripe es fácil de transmitir de persona a persona. El virus también cambia con el tiempo, lo que significa que puede contraerlo de nuevo. Para garantizar que las vacunas contra la influenza sigan siendo efectivas, la vacuna se actualiza cada año.
Todas las personas mayores de 6 meses deben recibir una vacuna anual contra la influenza, pues la protección contra la influenza puede disminuir con el tiempo, especialmente en los adultos mayores. Aún así, si recibe la vacuna es menos probable que se enferme gravemente o necesita hospitalización debido a la gripe.
Una vacuna contra la influenza es especialmente importante si usted tiene una afección de salud crónica como una enfermedad cardíaca o diabetes. Idealmente, usted debe recibir su vacuna para fines de marzo de cada año para que esté protegido cuando comience la temporada de influenza.
La vacuna tarda al menos dos semanas en ser efectiva. Sin embargo, si no ha recibido su vacuna contra la influenza a fines de marzo, no es demasiado tarde, ya que la temporada de influenza generalmente alcanza su punto máximo en junio o julio. Mientras el virus de la influenza se propague, vacunarse ayudará a protegerlo.
Existen vacunas contra la influenza diseñadas específicamente para personas de 65 años o más. Puede vacunarse contra la influenza en el consultorio de su médico o en el departamento de salud local, así como en algunas farmacias. Los ingredientes de la vacuna son los mismos dondequiera que la reciba.
VACUNAS CONTRA LA NEUMONÍA
La enfermedad neumológica es una infección grave que se propaga de persona a persona por vía aérea. A menudo causa neumonía en los pulmones y puede afectar a otras partes del cuerpo.
Existen dos vacunas neumológicas: PPSV23 y PCV13. Según las autoridades, los adultos mayores de 65 años deben recibir la vacuna PPSV23. Algunos adultos mayores también pueden necesitar la vacuna PCV13. Hable con su profesional de la salud para averiguar si necesita ambas vacunas neumológicas.
Vacunas contra el tétanos, la difteria y la tos convulsiva
Vacunarse es la mejor manera de prevenir el tétanos, la difteria y la tos convulsiva. La mayoría de las personas se vacunan cuando son niños, pero también necesitan inyecciones de refuerzo a medida que se envejece para mantenerse mejor protegido contra estas enfermedades. Las autoridades recomiendan que los adultos reciban una inyección de refuerzo de (tétanos, difteria y tos convulsiva) cada 10 años. Pregúntele a su médico cuándo necesita su inyección de refuerzo.
El tétanos, la difteria y la tos convulsiva son enfermedades graves que pueden llevar a la muerte.
• El tétanos es causado por bacterias que se encuentran en el suelo, el polvo y el estiércol. Entran en el cuerpo a través de cortes en la piel.
• La difteria, también causada por bacterias, es una enfermedad grave que puede afectar las amígdalas, la garganta, la nariz o la piel. Puede propagarse de persona a persona.
• La tos convulsiva, también conocida como tos ferina, es causada por bacterias. Es una enfermedad grave que provoca ataques de tos incontrolables y violentos que dificultan la respiración. Puede propagarse de persona a persona.

Vacuna contra el herpes zóster para adultos mayores
El herpes zóster es causado por el mismo virus que la varicela. Si usted tuvo varicela, el virus todavía está en su cuerpo. El virus podría volver a activarse y causar herpes zóster.
El herpes zóster afecta a los nervios. Los síntomas comunes incluyen ardor, dolor punzante, hormigueo y/o picazón, así como una erupción cutánea con ampollas llenas de líquido. Incluso cuando la erupción desaparece, el dolor puede permanecer. Esto se llama neuralgia post-herpética.
La vacuna contra el herpes zóster es segura y puede evitar que contraiga el virus. Los adultos sanos de 50 años o más deben vacunarse con la vacuna contra el herpes zóster, que se administra en dos dosis.
Usted debe recibir una vacuna contra el herpes zóster incluso si ya ha tenido varicela. No debe recibir una vacuna si actualmente tiene herpes zóster, está enfermo, tiene fiebre, tiene un sistema inmunitario debilitado o ha tenido una reacción alérgica a alguna vacuna. Consulte con su médico si no está seguro de qué hacer. Usted puede recibir la vacuna contra el herpes zóster en el consultorio de su médico y en algunas farmacias.

Vacunas de Viaje
Consulte con su médico o departamento de salud local sobre las vacunas que puede necesitar si viaja a otros países. A veces se necesita una serie de vacunas. Es mejor obtenerlos al menos cuatro a seis semanas antes de viajar para dar tiempo a acumular inmunidad y obtener la mejor protección, particularmente de aquellos que pueden requerir múltiples dosis.
¿Cuáles son algunos efectos secundarios de recibir una vacuna?
Los efectos secundarios comunes de todas estas vacunas son leves y pueden incluir dolor, hinchazón o enrojecimiento en el lugar donde se administra la vacuna.
Antes de recibir cualquier vacuna, hable con su médico sobre su historial de salud, incluidas las enfermedades y tratamientos anteriores, así como cualquier alergia.
Es una buena idea mantener su propio registro de vacunación, enumerando los tipos y las fechas de aplicación, junto con cualquier efecto secundario o problema.
